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Semana Vocacional

 

Justificación

 

La Semana Vocacional -puede ser también “tiempo vocacional” si se programa para mayor extensión de tiempo- es un momento pastoral y pedagógico que tiene la intención de favorecer la reflexión sobre la vocación de forma integral. Es tiempo para ayudarnos a escuchar lo que Dios habla al corazón de cada persona. Sea en la dimensión de la vocación fundamental o la específica, todos somos interpelados por dios a dar una respuesta auténtica a su llamado. El invita a cada uno a discernir la vocación a ejemplo de María que, atenta al llamado de Dios, superó sus miedos y se convirtió en la primera discípula y misionera, y en modelo de virtudes vocacionales: valentía, sencillez, humildad, amor, osadía, obediencia, servicio, disponibilidad, gratuidad…

 

La respuesta al llamado de Dios lleva a las personas a dar un sentido verdadero a su existencia. Implica apertura al diálogo consigo mismo, con los demás, con la naturaleza y con la trascendencia. Y en ese diálogo tomar conciencia de sentido de la vida desde Dios y para los demás, para una misión. Un darse en el que se encuentra la felicidad. La vocación no es algo abstracto sino una respuesta que acontece en el aquí y ahora de la vida y de la historia. No se puede confundir con el ejercicio de una profesión, aun cuando ambas puedan estar interrelacionadas. La profesión es un medio que puede favorecer la realización de la vocación, y lo mejor fuese que esta profesión se escoja a partir de la conciencia vocacional personal, y de esta forma se torne en expresión viva de autorrealización, en el deseo de servir, en la misión y la promoción de la vida.

 

San Marcelino Champagnat, en diferentes circunstancias, exhortaba a los Hermanos a ese servicio de amor a Dios y a la Iglesia. Acostumbraba decir que “todas las diócesis del mundo entraban en nuestras miras” y animaba a perseverar en la búsqueda del “querer de Dios”. En fin, la Semana o Tiempo Vocacional puede ser un período fecundo para que todos, jóvenes y adultos, adelantemos en la búsqueda vocacional o volvamos sobre nuestros proyectos de vida y misión, redescubriendo las motivaciones que nos llevaron hasta aquí.

 

Objetivo de la Semana Vocacional

 

Proporcionar en todos los espacios provinciales, un tiempo de movilización, sensibilización y animación vocacional con la intención de ayudarnos a reflexionar sobre el tema de la vocación, además de ser una oportunidad excepcional para motivar a los jóvenes a participar de otras experiencias de profundización que desarrolla la comunidad cristiana local (convivencias, grupos, retiros vocacionales, etc.).

 

Período de realización

 

Ya que la Semana Vocacional es punto de partida para diferentes experiencias vocacionales, debe proyectarse en el primer trimestre del año (académico). Cada comunidad cristiana local marista organizará un cronograma para que la acción tenga asegurada su dimensión de proceso y unidad, e involucre a todos sus sectores.

 

Tema/Lema

 

El tema y lema de cada año se definirá con suficiente anticipación desde la Comisión provincial de pastoral juvenil y vocacional, siempre en línea con el acontecer eclesial e institucional marista, proponiendo aspectos importantes de esa acción evangelizadora.

 

Actividades a desarrollar

 

Cada comunidad cristiana local, motivados por su sector de pastoral vocacional, propondrá actividades que se ajusten a su realidad y contexto, buscando siempre impactar a todos sus miembros. La Comisión provincial de pastoral juvenil y vocacional propondrá u ofrecerá recursos complementarios.

 

Semana Vocacional 2013

 

Semana Vocacional 2015

Todos llamados... ¡A amar!

  

Nuestra Semana o Tiempo vocacional de este año ocurre en el contexto de una Provincia Marista de América Central que se siente comprometida con ser "profetas y místicos para nuestros pueblos" (2014-2016) y con el primer año de preparación al Bicentenario de la Fundación del Instituto Marista que tiene por icono el "evento Montagne" y nos lanza al encuentro y compromiso activo en la misión. Con el trasfondo de ambas circunstancias, asumimos en esta ocasión la dimensión de misión-profetismo-servicio como eje de la propuesta.


Deseamos proponer como texto bíblico de referencia, la exhortación de san Pablo a los cristianos de Galacia:


             Para ser libres nos ha liberado Cristo. (Gál 5,1)

A ella unimos un lema que abordaremos inmediatamente:
            Todos llamados: ¡A Amar!
Y una frase iluminadora que conecta el texto bíblico con el lema:
           Sin Amor no hay Libertad y sin Libertad no hay amor.

 

 

Afiche vocacional 2015

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

  • La libertad es un don y una vocación.

 

Para la libertad nos ha liberado Cristo. No es un medio, ni es un estilo, que acompaña la vida como tantas otras cosas... Es un fin. Es la nueva condición del cristiano. Es nuestra llamada. Nuestra vocación. Y es un don de Cristo: quien nos libertó es Cristo. Hemos sido llamados a la libertad por Cristo. Es Él el que nos ha liberado. Pero no debe ser un don fácil de vivir, porque luego dice a los gálatas que se mantengan firmes y no caigan nuevamente bajo el yugo de la esclavitud (Cfr Gál 1).


Deseamos en este tiempo vocacional...

 

  • Reconocer que a veces rompemos con Cristo y nos colocamos a nosotros mismos por delante de Él: el yo y nuestras cosas.
  • Estar atentos a no usar esta libertad como "pretexto" para dar vía libre el egoísmo. La libertad es comunicativa, es estar en relación CON. Se realiza en y con el don de sí mismo. "Sírvanse por amor los unos a los otros." (Cfr. Gál 5, 13)
  • Comprender que este don de la libertad es para todos. No de unos pocos héroes o santos; para esto fuimos liberados todos, es fruto del misterio pascual, para ser y vivir como Jesús.

 

  • La auténtica libertad está en el amor1.

 

Si la libertad es la condición del cristiano, Pablo da otro paso y nos dice: la libertad es servicio. Es este amor de unos a otros. Aquí hay una oposición tremenda: ¿cómo puede compaginarse libertad y servicio? Parecen dos fuerzas contrarias que se anulan. Aquí está lo novedoso del cristianismo. La paradoja. Lo que es absurdo para unos, y es escándalo para otros. El ámbito de la libertad, es el servicio. Y el servicio se produce mediante el amor.

 

La libertad auténtica se encuentra por completo en el recinto del amor. Es más: el amor es libertad y la libertad es amor. Sin libertad no hay amor, y sin amor no hay libertad. Mutuamente se sirven. Y por tanto el servicio, no tan solo no limita la libertad sino que la despliega y la realiza en plenitud.

 

Por eso la raíz y el modelo de esta libertad, es Cristo, que hace este don de sí mismo en la Cruz y en la Resurrección. Entonces, nuestra libertad tiene que ir por ahí. ¿Cómo se realiza nuestra libertad? Como Cristo, en la solidaridad más radical con el mundo que sufre. En el compromiso.

 

Miremos a nuestra Buena Madre, la mujer libre para amar. La Virgen María, cuando dice sí, hágase en mí según tu palabra, es la esclava, la servidora del Señor, la esclava del Señor. Pero este servicio al que se ofrece con el sí libre es lo que realmente le da su grandeza. He aquí la esclava... ahí se ve este nexo, la conexión paulina de la libertad y el amor, de la libertad y del servicio.
Miremos a nuestro Fundador que hizo de su vida entrega, generosa y fecunda. Y nos quiso sencillos (auténticos, transparentes..., LIBRES) en el servicio y en toda dimensión de la vida.

 

Que en este tiempo vocacional nos ayudemos unos a otros a percibir que todos somos llamados, a acoger el servicio y la libertad como una misma realidad dicha con dos palabras distintas, y que en ellas está la base para para una cultura vocacional que permita sembrar, hacer camino y discernir en el seguimiento de Jesús.

 

 

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1 Cfr. http://retiros.ramon.nom.es/2009/6aMed2009Final.htm

 

 

Afiche vocacional 2015.jpg

 

separador1.jpg

 

GUIÔA_SEMANA_VOCACIONAL_2015.pdf