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Historia

 

La Fundación Marista o FUNDAMAR, constituida el 30 noviembre de 2001, reconoce sus orígenes en la Oficina Provincial de Solidaridad, órgano de la Provincia Marista de América Central creado en 1998. La Oficina fue creada por el Consejo Provincial, motivado por el Capítulo Provincial, como una obra de interés común destinada a promover y coordinar el movimiento de Solidaridad en los países que conforman la Provincia y, al mismo tiempo, canalizar la ayuda de personas y voluntarios que este movimiento conlleva. Se quería con ella, además, responder a la necesidad de intensificar la educación y la concientización en la justicia y la solidaridad dentro de los centros educativos y movimientos maristas, fomentando en ellos una mayor sensibilidad social.

 

La Oficina comenzó a funcionar en febrero de 1999 y centró su acción en producir materiales para jornadas específicas de solidaridad en los centros educativos y en dar seguimiento a distintos proyectos en las áreas de educación y vivienda. Se contó desde el inicio con la señorita Lucía Xocop, durante media jornada, para atender la oficina, y se nombró a un Hermano que asumió la coordinación como parte de su misión. Igualmente se contó con la colaboración del señor Víctor Pérez y de la señora Sandra de Barillas. El Hermano José Antonio Alonso fue coordinador los dos primeros años y fue sucedido por el Hermano Rodrigo Cuesta en el 2001.

 

El campo de acción de la Oficina se amplió y su rol provincial se vio redimensionado dentro de la coyuntura generada por los terremotos de El Salvador en el 2001. Durante ese año, se coordinó la ayuda recibida de muchísimas personas e instituciones de distintos países para paliar el sufrimiento de muchas personas e iniciar la reconstrucción de centenares de viviendas para familias damnificadas. La ayuda gestionada se acercó al millón de dólares.

 

En el 2001 el Consejo Provincial realizó una reflexión destinada a definir el futuro de la Oficina y, hacia finales del año, tomó la decisión de convertirla en una Fundación reconocida según las leyes de Guatemala, sin que por ello perdiera su carácter y su radio de acción centroamericanos, fue así como en noviembre de 2001 nace Fundación Marista-FUNDAMAR.
En enero de 2002 asumió la coordinación de la Fundación el Hermano José Ángel Henríquez, quien puso el acento en los procesos de reconocimiento legal y en la exploración del abanico de posibilidades contenido en los estatutos.

 

El plan de trabajo de la Fundación se realiza en estrecha comunicación con la Comisión Provincial de Solidaridad y con el Consejo Provincial.

 

En los estatutos se lee que la Fundación reconoce inspirarse en móviles de solidaridad humana y, en consecuencia, sin que constituya una limitante para el desarrollo de otros, su objetivo fundamental es la prestación de los beneficios o servicios siguientes:
a. Promover y acompañar la solidaridad en América Central y Puerto Rico.
b. Captar y canalizar fondos de organismos nacionales e internacionales de cooperación.
c. Promover y coordinar el voluntariado.
d. Elaborar y distribuir material didáctico de concientización en la solidaridad.
e. Cooperar y realizar obras de infraestructuras a nivel de Centro América.
f. Promover y realizar toda clase de actividades legales que incrementen su patrimonio.
g. Apoyar la promoción humana integral.
h. Impulsar proyectos de Educación formal e informal.
i. Desarrollar toda clase de obras y actividades de beneficio social, que se puedan impulsar en las poblaciones necesitadas.
j. Cooperar con instituciones que tuvieran fines similares y, desde luego, siempre que así lo ameriten las circunstancias del caso.

 

Durante el 2002, la Fundación fue creciendo en su misión de órgano provincial de coordinación de proyectos e iniciativas de solidaridad surgidos desde diferentes actores de la comunidad provincial y ha ido constituyéndose en medio de enlace con otros organismos de solidaridad del mundo marista.

 

En este mismo año 2002 se elaboró un plan de trabajo que aspira a establecer, en el plazo de tres años, las bases y las estructuras necesarias para el funcionamiento a largo plazo de la Fundación.

 

Después de un largo proceso de trámites, la Fundación y sus estatutos fueron aprobados oficialmente por el gobierno de Guatemala según Acuerdo Ministerial número 2235 – 2002 (publicado en el Diario de Centro América, tomo CCLXX, número 83, el lunes 13 de enero de 2003, página 3).

 

En 2004 Mari Carmen Castínger y Andrea Meloni estuvieron como cooperantes colaborando con los trabajos de la Fundación.

 

En enero de 2005 la señorita Pamela Cifuentes asume el trabajo como secretaria administrativa. Durante tres meses estuvo ayudando el joven Hugo Herrera. El mes de noviembre y hasta mediados de diciembre de este año Francisco Fernández Martín colaboró también como voluntario en la oficina.

 

En enero de 2006 asumió la coordinación el H. Jesús León y nace una filial de FUNDAMAR en El Salvador, inscrita en el Registro de Asociaciones y Fundaciones sin fines de lucro, según acuerdo 0196 del 13 de diciembre de 2005, con Nº 104, libro 1, del 4 de enero de 2006. La señorita Patricia Erazo quedó encargada a medio tiempo de la oficina.

 

También durante el 2006 las señoritas Helen Coskeran y Sheree Limbrick estuvieron cooperando con diversos trabajos de la Fundación durante medio año.

 

En enero del 2008 asumió la coordinación de FUNDAMAR el H. José Antonio Alonso y comienza Argentina Gómez como encargada de proyectos en la delegación de Guatemala.
A mediados del 2009 asume, a tiempo completo, la coordinación de la oficina de El Salvador la Sra. Carolina Franco.