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Encuentro de formadores del Arco Norte

La Ceja, Colombia
21 a 29 de septiembre de 2019


Convocados por los Provinciales del Arco Norte marista, nos reunimos 13 hermanos que prestamos nuestro servicio en la formación inicial de los hermanos en casas de formación y comunidades formativas de las etapas de postulantado, noviciado y postnoviciado.


En este primer encuentro de Formación Inicial, como Arco Norte, participamos los Hermanos Guillermo Villarreal (México Occidental), Toño Cavazos y Jean Mance Louis Jeune (México Occidental – Haití), Daniel Herrera, Enrique Ruiz y Javier Peña (México Central), Juan Carlos Bolaños y Alejandro Herrera (América Central), Carlos Andrés Obando, Geovanni Velasco y José Miguel Caballero (Norandina), Rodrigo Ortiz (franciscano, capellán), acompañados por el H. Albert Rivera (Coordinador de la Formación de Hermanos y Laicos del Arco Norte).


Nuestro objetivo: buscar referentes comunes regionales para la formación inicial en la vocación marista de Hermano. En función de ello, realizamos un trabajo previo, junto a los equipos provinciales de formación inicial, en torno a las fortalezas y debilidades de la formación inicial, las oportunidades y amenazas de nuestros contextos y, con base en algunos documentos actuales, planteamos énfasis formativos de referencia.


Fruto de nuestro encuentro fue la reflexión sobre la realidad del hoy y aquí de la formación inicial que tradujimos en líneas fortalecedoras y líneas debilitantes. Pudimos visualizar los principales retos que nos desafían:

 

  • Desarrollar procesos y experiencias que ayuden al joven a descubrir lo que trae consigo, puesto en el corazón por Dios, y a identificarse con Jesús y su proyecto, desde una espiritualidad encarnada, a través de itinerarios que fomenten la búsqueda de Dios, el fortalecimiento de la interioridad, la vivencia del silencio y la capacidad de comunicación.
  • Vivir la novedad de la vida religiosa, de una manera sencilla y austera, dejándonos sensibilizar y estando cercanos a los pobres, descubriendo las causas de su pobreza, dando un testimonio evangélico y comprometiéndonos con la transformación de su realidad, especialmente ante las necesidades de los NNAJ.
  • Promover, inspirados en el Evangelio, una cultura de los ECOS o del encuentro, expresada mediante la acogida y la inclusión, la comunicación profunda y el diálogo, el cuidado de la Casa común, las relaciones interpersonales sinceras, fraternas y en espíritu de familia, que conduzcan a una vida de servicio y entrega a los demás.
  • Desarrollar procesos constantes y personalizados que permitan integrar los valores evangélicos en la vida cotidiana en comunidades formadoras en las que hermanos y laicos se comprometen en el acompañamiento, la formación y el crecimiento humano y cristiano.
  • Favorecer un cambio de mentalidad (en los formandos, en los hermanos y en los laicos) para vivir la comunión, discerniendo y respetando lo específico de cada vocación, enriqueciendo la vida marista en todas sus expresiones.
  • Continuar y renovar la formación de formadores, aprovechando los espacios institucionales y otros recursos, motivando a nuevos hermanos para esta tarea, con el fin de ayudar al crecimiento integral de los formandos.
  • Revisar y actualizar los itinerarios y procesos formativos para que ayuden al discernimiento de la propia vida, de manera personalizada, adaptada a los contextos y a las llamadas de la Vida Religiosa, del Instituto y de la Región, con estrategias de comunicación y cooperación entre hermanos y laicos.


Deseamos que estos desafíos sean un referente en nuestro caminar conjunto de los próximos años como Arco Norte, junto a las iniciativas que se desprendieron de cada uno ellos y que nos llevaron a plantear implicaciones para cada etapa de formación y para la Región.


Con alegría podemos agradecer la fraternidad que vivimos como comunidad de hermanos y buscar juntos en un ambiente intercultural y de familia regional, a la escucha de Dios. Vivimos momentos valiosos de compartir gratuito en el encuentro entre nosotros y con los novicios del Noviciado La Valla de Medellín, a los que visitamos uno de los días.


Emaús fue el icono que tuvimos de referencia: "¿no ardía nuestro corazón?". Esperamos que "el fuego que ardió" estos días siga también caldeando el corazón de tantos jóvenes hermanos nuestros a los que acompañamos y nuestra misión entre ellos.


¿No ardía nuestro corazón?
Notre coeur n'a-t-il pas brûlé?
Didn´t our heart burn? (LUCAS / LUKE 24,32)