+ J.M.J.CH. 12 de abril, 2020
Pascua de la Resurrección del Señor
 

¡KADIMA! ¡ADELANTE!

"La esperanza es como el sol, 

arroja todas las sombras detrás de nosotros"

(Samuel Smiles)

 

 

 

Estimada Familia Marista:

 

Bendiciones para cada uno de ustedes y todos sus seres queridos en este tiempo de Pascua. Este año hemos vivido la Semana Santa al “calor del hogar” por estar confinados a causa de esta pandemia mundial del COVID-19.

 

Es difícil expresar un saludo de alegría y esperanza en medio de la tragedia humana que estamos viviendo o cuando experimentamos de cerca el dolor, el sufrimiento e incluso la muerte de nuestros seres queridos o amigos. 

 

El Papa Francisco ilumina nuestros sentimientos encontrados con sus palabras en la homilía de la Vigilia Pascual[1]: “Este año percibimos más que nunca el sábado santo, el día del gran silencio. Nos vemos reflejados en los sentimientos de las mujeres durante aquel día. Como nosotros, tenían en los ojos el drama del sufrimiento, de una tragedia inesperada que se les vino encima demasiado rápido. Vieron la muerte y tenían la muerte en el corazón. Al dolor se unía el miedo Y después, la inquietud por el futuro, quedaba todo por reconstruir. La memoria herida, la esperanza sofocada. Para ellas, como para nosotros, era la hora más oscura

 

El itinerario de fe vivido estos días de Triduo Pascual nos encamina a un inicio, no a un final. La presencia del Resucitado nos empuja a surgir de nuestros miedos e incertidumbres, colocándonos en el sendero de la vida nueva: ¡Kadima![2] ¡Mira hacia adelante!

 

¡No temas!

Es la palabra que escucharon las mujeres cuando en la mañana de Pascua, se acercaron presurosas al sepulcro a buscar el cuerpo de Jesús; es la palabra que tantas veces aparece en los relatos bíblicos cuando la persona en su fragilidad experimenta la cercanía o presencia del Misterio; es la palabra que en estos días necesita resonar en nuestros corazones ante lo nuevo y desconcertante que estamos experimentando de fragilidad e incertidumbre. ¡No temas, estoy contigo!

 

Nueva mirada, nueva conciencia

La muerte y el fracaso del Maestro provocaron en sus seguidores un profundo impacto emocional. El proceso de integración y maduración de esta experiencia, provocó una mirada nueva sobre el acontecimiento, un salto evolutivo en su conciencia personal y colectiva. De la misma manera, lo que estamos viviendo en este periodo, tendrá que cambiar en cada uno de nosotros, a nivel individual, familiar y social, nuestro estilo de vivir y de situarnos frente al mundo. 

 

Las decisiones que la gente y los gobiernos tomen probablemente darán forma al mundo en los años venideros. No sólo darán forma a nuestros sistemas de salud, sino a nuestra economía, política y cultura. Debemos tener en cuenta las consecuencias a largo plazo de nuestras acciones. ¿Qué clase de mundo habitaremos una vez que pase la tormenta? Sí, la tormenta pasará, la humanidad sobrevivirá, pero habitaremos un mundo diferente con una mayor conciencia de una solidaridad global[3]

 

Retomar el camino de lo esencial en nuestras vidas

Como bien lo expresa el Papa Francisco: “las mujeres que van al sepulcro no se quedaron paralizadas, no cedieron a las fuerzas oscuras de la lamentación y del remordimiento, no se encerraron en el pesimismo, no huyeron de la realidad. Realizaron algo sencillo y extraordinario: prepararon en sus casas los perfumes para el cuerpo de Jesús. No renunciaron al amor: la misericordia iluminó la oscuridad del corazón[4]

 

Esta pandemia, inmersa en nuestra vivencia pascual, nos da la oportunidad de dar un paso en nuestra condición humana. Se nos brinda la ocasión de sanar de raíz el corazón: humanizarlo (vaciarlo de estupidez, de vanidad, de ruido…), de sanarlo con buenas acciones (misericordia) e interioridad (sabiduría)

De darnos cuenta de que esta vida es temporal y de que somos peregrinos. Ha llegado el momento de mirarnos por dentro para que todo vaya colocándose en su sitio. Cuando el corazón está en su sitio, todo lo demás se resitúa.

Primero, pues, has de separarte de los demás (quedarte en casa, como se te ha ordenado); luego de ti mismo (ponerle a Él en el centro, desatender los infinitos reclamos del ego, lleno siempre de miedo y preocupación); finalmente se te regala un corazón puro, en cuyo centro, te encuentras con los demás y contigo mismo[5].

 

Hermano, hermana, de la Familia Marista,

nuestra fe nos sostiene: 

¡Ha resucitado y va por delante de vosotros a Galilea!

Nos anima como peregrinos en busca de esperanza

a caminar hacia adelante: ¡Kadima!

Que su Presencia sea como el sol,

arroje nuestras sombras, 

dudas y temores detrás de nosotros.

¡FELICES PASCUAS!

Fraternalmente,

Hipólito Pérez, fms

Provincial

Maristas América Central

 



[1] cf. Homilía Vigilia Pascual en Roma, 2020. Papa Francisco.

[2] KADIMA es un palabra en hebreo (קדימה) que significa avanzar o hacia adelante.

[3] cf. Redacción libre de algunos extractos del artículo de Yuval Noah Harari: El mundo después del coronavirus, 27 marzo, 2020.

[4]  cf. Homilía Vigilia Pascual en Roma, 2020. Papa Francisco.

[5] cf. Redacción libre y adaptada de las ideas en el artículo: Pandemia y espiritualidad. Pablo d’Ors 17/03/2020 ABC Opinión.

 

 

 

 

 

 

POTAL DOMINGO SANTO ESP AN