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Itinerario de Espiritualidad

Señales de camino

 

El domingo 4 de octubre se clausuraba en El Salvador el Itinerario de Espiritualidad, iniciado hace cinco años a nivel de provincia. En torno a 25 laicos daban razón del camino andado y de los cuatro encuentros al año que tal recorrido ha supuesto. Grupo que ha manifestado una gran constancia y que, al mismo tiempo, ha sabido construir una comunidad donde la fe, compartida y celebrada, ha sido referencia de unidad. De todo este proceso el centro del Hermitage ha sido testigo.

 

La noción de itinerario hace referencia a rumbo, orientación, trayecto o recorrido. Desvela un camino a seguir. En el espíritu del evangelio supone una invitación: vean y sigandense cuenta y continúen. Así mismo, itinerario subraya la idea de crecimiento. El mapa para este itinerario ha estado muy bien diseñado por el h. Rodrigo Cuesta, y la animación ha sido muy consistente por parte de Nohemy Pinto y en su momento por la hna. María Laura Soto.

 

Los dos últimos encuentros del presente año han querido ser una toma de conciencia del territorio recorrido en estos años. Los vehículos utilizados, los caminos andados han estado marcados por la diversidad de acentos y sensibilidades de las personas. Pero se ha buscado en estos encuentros una identificación del camino de fe, no por conceptos aprendidos, ni por autores consultados, sino, más bien, por el tono vital que expresamos. Después del recorrido experimentado en el Itinerario de espiritualidad, nos hemos estamos preguntando:  ¿Cómo sentimos que la espiritualidad modela nuestra forma de relacionarnos con las personas, con el mundo, con nosotros mismos y con Dios? 

 

Responder a la pregunta anterior supuso buscar unos referentes de vida, unas señales de camino, entendiendo que la espiritualidad es una forma de vida, un estilo de vivir acorde con el evangelio de Jesús. Hemos subrayado estas seis señales de camino y con ellas nos hemos confrontado en sencillez y verdad:

 

  • La fe da talante, da un perfil de persona, un tono vital. La fe es un poderoso motor de crecimiento y de puesta en pie como persona.
  • Caminar con otros. La comunidad es necesaria para vivir la fe. No se puede seguir a Jesús en solitario. El “otro” me hace existir. Descubro a los otros como sentido de mi vida.
  • La mirada contemplativa, que sabe ver a Dios en todas las cosas. La mirada creyente de la realidad es necesariamente una mirada global, «inclusiva»: es mirar la-realidad-en-Dios y a Dios-en-la-realidad.
  • La sencillez, aire de familia, expresión de la espiritualidad marista.  Como Champagnat, nos acercamos a Dios con transparencia, honestidad, apertura y confianza. Señal de camino que nos dice que la plenitud del vivir, el gozo de ser, no está fuera del ámbito de lo cotidiano. 
  • Gastar la vida es querer mucho. Esta señal de camino expresa que amar es la mejor traducción de una existencia en Dios. Si no tengo amor nada soy.
  • Cambio y conversión. La cercanía con el Señor cambia y convierte. Ponernos en camino siguiendo las huellas de Jesús, supone una espiritualidad para el cambio, que sólo nace del Espíritu de Dios.

 

La clausura del Itinerario nos ha confirmado que el territorio de la espiritualidad es muy amplio, que hay muchos senderos y caminos, pero que la dirección no puede cambiar: ir convirtiendo nuestra existencia en receptividad y donación. Por eso hemos terminado recogiendo el pulso a nuestra fe, la que nos acerca a la Vida, de la que todo emerge y que constituye nuestra identidad más profunda.

 

Equipo animador

 

 

 

Foto participantes