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Betania: ícono de la vida religiosa

Hna. Mercedes Leticia Casas Sánchez, F.Sp.S. Presidenta de la CLAR
Contenido Revista CLAR No 1 - 2013

 

BetaniaEn la reciente Asamblea de la CLAR, en Quito, el Espíritu Santo nos regaló un Icono: el de Betania. Este Icono es invitación, espejo, consigna de vida, y nos propone actitudes nuevas para un rostro nuevo de Vida Religiosa. El pasado Icono del encuentro de Jesús con la Sirofenicia y la Transfiguración, nos marcó caminos de escucha, discernimiento, compasión solidaria. Y ahora, el Espíritu, la Ruáh Divina, nos lleva más allá, nos lleva a vivir Betania, a ser Betania, a asumir Betania.

 

 

La Vida Religiosa de América Latina y del Caribe se siente invitada hoy, con este Icono:

 

  • A ponerse frente al sepulcro de tantos Lázaros que se encuentran en situaciones de muerte, vendados de pies a cabeza, atados por la violencia, la vejación, la injusticia, la marginación, el olvido, la enfermedad, el pecado..., y a saberse, como Vida Religiosa mediación, con Jesús, ante el Padre "que siempre escucha", fuente de la Vida y de la Alegría.
  • A ser las manos que necesita Jesús para quitar las vendas...
  • A "acompasionarnos" ante el amigo, el hermano, hasta dejar que el corazón se rompa en lágrimas y se exprese en súplica confiada resucitadora de la vida...
  • A fortalecer la fe y la esperanza de quienes sienten que ya todo está perdido, que no hay más que hacer...
  • A ser casa de hospitalidad y de escucha, donde todos somos hermanos sentados a la misma mesa, junto al Maestro, el único Señor, en el que se centra nuestra hospitalidad y nuestra escucha.
  • A ser una Vida Religiosa derrochadora de amor, de servicio, de compasión, de solidaridad, de tiempo, de espacio, de justicia, de alegría, de esperanza...
  • A ser lugar teológico de descanso, como lo fue la casa de Betania para Jesús, donde el que llegue a nuestra vida y a nuestras comunidades sienta que respira ancho, que le vuelve el alma al cuerpo, porque percibe humanidad, calidez, comprensión, alivio.
  • A ser lugar de paso, donde se toman fuerzas para vivir situaciones de Pascua, donde se da la intimidad del encuentro de los amigos que hablan de asumir las consecuencias de vivirse en favor de otros, de dejarse llevar por el Espíritu y amar hasta el extremo... Donde se fortalece la opción por vivirse atravesados por la pasión de Cristo y de la Humanidad.
  • A ser una Vida Religiosa "casa de los pobres" (Beth-anawim) entendiendo en primer lugar que en ella habitan nuestras pobrezas personales, comunitarias, congregacionales; nuestrapequeñez bendecida y nuestra miseria enaltecida; pero también donde las pobrezas de nuestro mundo, de la humanidad, tienen cabida, y tocan nuestro estilo de vivirnos, de relacionarnos, de confrontarnos en nuestro seguimiento de Jesús.

 

Comparto con ustedes, como broche de oro, la letra de un canto sobre este Icono, compuesta por el P. Fernando Torre Medina, MSpS, presidente de la CIRM, quien traduce en esta bella poesía los textos bíblicos de los que anhelamos beber como CLAR en este trienio.

 

Betania: casa de encuentro, comunidad de amor,

mesa compartida, corazón de humanidad.

Betania: oasis de amistad, lágrimas de Dios,

fiesta de la vida, derroche de ternura.

 

“Tu amigo Lázaro ha muerto,                  “Muchos ya creen en ese hombre;

lleva días en el sepulcro”.                        todo el mundo en él creerá

Jesús se estremece y llora.                      es un tipo peligroso,

“De verdad, ¡cuánto lo amaba!”                tenemos que darle muerte”

El Señor va hacia Judea                           En la fiesta de la Pascua

donde intentaron matarlo.                        será inmolado el Cordero,

“Vayamos también nosotros                     para salvación del Pueblo

a morir con el Maestro”.                           y de los hijos de Dios.

“Si hubieras estado aquí,                          Un banquete de familia:

no habría muerto mi hermano”.                Jesús y sus seguidores.

“Yo soy la resurrección;                           María con fino perfume

¿crees, Marta, que él tendrá vida?”           unge los pies del Amado.

“Creo que tú eres el Mesías,                   “¡Déjala!, pues anticipa

el Hijo de nuestro Dios”.                           la unción de mi sepultura”.

“¡Lázaro, sal del sepulcro!”                      “No siempre a mí me tendrán;

He aquí la gloria de Dios.                          siempre tendrán a los pobres”.

 

 

 

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