Una responsabilidad compartida
Misión Educativa Marista 47-52
Todos compartimos un interés común por el éxito de nuestro trabajo y nos sentimos corresponsables con los que están en puestos de responsabilidad para planificar, animar y evaluar nuestra labor. Los que ejercen tareas directivas fomentan esa corresponsabilidad distribuyendo el trabajo y estableciendo estructuras para coordinar nuestros esfuerzos y asegurar una amplia participación en la toma de decisiones.
Nuestro sentido de responsabilidad e interés compartido se manifiesta también a escala Provincial, a través de reuniones especiales, asambleas y comisiones apropiadas. Juntos celebramos nuestra comunión como Maristas, y en la fe y en la esperanza identificamos aspectos de nuestra misión Provincial en la que estamos llamados a crecer.
Nuestros responsables Provinciales articulan planes prácticos y estructuras para incluir a los Seglares en la gestión financiera y la dirección de las obras Maristas, bien sean propias o nos hayan sido encomendadas por parroquias o diócesis. En ambas circunstancias, tanto el Instituto como la autoridad eclesiástica se inspiran en el derecho canónico y civil.
Donde sea posible, incluimos dentro de nuestra red de obras maristas a aquellas instituciones en las que los Hermanos ya no están presentes de forma activa. Promovemos la colaboración, y ofrecemos actividades que aporten a los jóvenes a los que servimos la experiencia de ser parte de la Familia Marista.
En unión con los responsables maristas en ámbitos provinciales, interprovinciales y regionales, procuramos:
1.- Fomentar nuestro crecimiento en identidad marista a través de planes de formación que reúnan a Hermanos y Seglares, y mediante retiros y publicaciones. Nos centramos especialmente en la figura de Marcelino Champagnat, su herencia educativa, su espíritu y su carisma;
2.- Preparar a los responsables maristas por medio de una formación permanente en pedagogía, dirección educativa y gestión, así como en espiritualidad, evangelización de los jóvenes, justicia y solidaridad;
3.- Impulsar organizaciones como el Movimiento Champagnat de la Familia Marista y otros grupos Champagnat, que proporcionan un marco adecuado para ayudar a sus miembros a vivir la espiritualidad y la misión marista.
Nuestra manera de compartir la misión en un espíritu de comunión auténtica es en sí misma un signo de la Buena Noticia para nuestra Iglesia, nuestro mundo y para los jóvenes a los que servimos. Juntos buscamos ser creativamente fieles al carisma de Marcelino Champagnat, y sensibles a los signos de los tiempos observados a la luz del Evangelio.
Autor de esta nota: Hno. Luis Carlos Gutierrez
Este artículo fue editado por última vez en la fecha: 08/04/2006